Para iniciar el párrafo, diré que no puedo negar que durante la semana, mientras los días pasan, me dan unas ganas terribles de llamarte o mandarte un mensaje. Y es que me dan unas ganas terribles de saber de tu persona; unas ganas aún más terribles que las de llamarte o mandarte un mensaje, lo admito y lo requetecontra admito (¿?). Pero, hay que irse con cuidado, despacito por las piedras como decía mi nada santo abuelo, y por eso se me viene siempre a la mente esa cosa que dice la gente vieja que de puro vieja es sabia, y bueno también lo dice esa gente que de puro vanidosa quiere ser sabia... la curiosidad mató al gato. Punto seguido, mi estúpido orgullo de mujer contemporánea (y es que "moderna" es un término mal aplicado. Aunque bueno, pensándolo bien, no tan mal aplicado después de todo si tomamos en cuenta el significado contextual de la palabra "moderna". En fin, ya se me están arrancando los enanitos para el bosque, eso es harina de otro costal) me lo impide. Sí, el interés es grande, sin embargo yo no ruego... a un hombre jamás (y ahí va de nuevo ese orgullo tonto y contemporáneo). Pero bueno (siempre hay un pero, si no lo hubiese la cosa sería bastante plana, predecible y aburrida), ayer te busqué. Apliqué esas reglas conversacionales que desde pequeña me han enseñado, para iniciar precisamente una conversación, o al menos para conseguir un pequeño intercambio de palabras, pero tu respuesta no llegó. Me acosté a dormir después de unos cuantos cigarros (muy tarde por cierto y recordando cada vez que aspiraba el humo que no te gusta que fume) y me olvidé del asunto. El día pasó como pasan todos los días (¿de qué otra manera puede ser? Aún así no es algo tan obvio) hasta que en mitad de la tarde, sonó en mi teléfono ese pequeño extracto de una canción en la que una señorita cuenta hasta tres en ruso (cada vez que suena me exalto, pero como que me agrada) y eso inequívocamente es señal de algún mensaje. Cuando tomé el aparatito ese con la intención de ver de quien era la cosa, lo hice con otro nombre en mente, pero voilá! (la típica palabra en otro idioma para que la gente crea que una es culta) Para mi sorpresa, era TU nombre el que aparecía en esa pantalla. Y no pude evitar sonreír como lo hago cada vez que aparece TU nombre en esa pantalla. Y por más que trato, no puedo entender mucho el significado de esas palabras, pues quiero entender lo que son, y no lo que yo quiero que sean. Pero bueno, así nos entendemos, creo que no podía ser de otra forma... y es que es lo que es. Punto final.
P.S.: Me quedó dando vueltas en la cabeza...
domingo, 27 de marzo de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
Naturaleza concedida
Mujer de sinuosos gestos con el mundo vivo,
rara belleza sureña, misteriosa hasta el hastío.
Solitaria mariposa sobre la flor entre el gentío,
colores bellos en las alas, mas volando sin tino.
Desenvuelta hablando con extraños desconocidos,
hecha de porcelana tersa, virgen estrellada y existente.
Desenfrenada y torpe bajo tus ojos dormidos,
viviendo lejos de todo, respirando mi corazón latente.
Pasión silverada de naturaleza salvaje y hosca,
primitiva sed de esa forma tuya de ser tan tosca.
Duda mi mente si acaso soy estrella en tu universo,
se disipa todo cuando me cruzo con tu ser convexo.
¡Cómo reprimir en mi pecho el deseo de Sol ardiente,
cuando tu nombre se me viene a la mente!
Y es menester imposible, voluntad perdida;
la declaro sólo tuya, pues ya no mía.
rara belleza sureña, misteriosa hasta el hastío.
Solitaria mariposa sobre la flor entre el gentío,
colores bellos en las alas, mas volando sin tino.
Desenvuelta hablando con extraños desconocidos,
hecha de porcelana tersa, virgen estrellada y existente.
Desenfrenada y torpe bajo tus ojos dormidos,
viviendo lejos de todo, respirando mi corazón latente.
Pasión silverada de naturaleza salvaje y hosca,
primitiva sed de esa forma tuya de ser tan tosca.
Duda mi mente si acaso soy estrella en tu universo,
se disipa todo cuando me cruzo con tu ser convexo.
¡Cómo reprimir en mi pecho el deseo de Sol ardiente,
cuando tu nombre se me viene a la mente!
Y es menester imposible, voluntad perdida;
la declaro sólo tuya, pues ya no mía.
jueves, 17 de marzo de 2011
Nietzsche y Wilde tenían razón
Y aquí me hallo, huyendo una vez más de la rutina que debo seguir, pues la vida, ya no mía, continúa su cauce con ese poder innegable de la existencia misma, que ya no me cobija en la dulce permanencia terrenal pues he perdido mis raíces, y se secan al aire de esta espera por el invierno mojado y frío. Mis sonrisas son sinceras, y aun así siguen siendo sólo un débil intento por recobrar la calma. ¿Es acaso egoísmo mirar la vida, dejando atrás a nuestros muertos? Y duele pensar que el volver a reír es olvidar el dolor de su ausencia, que el continuar el camino es una burla a su partida, y no lo es, mas así se siente...así lo siento. Me obligo cada día a levantar la vista en los amaneceres, a disfrutar la tibieza del Sol naciente, pero no siento más que el frío matutino que acaricia mi piel y envuelve mi corazón baldío. Anhelo días fríos, anhelo creer que la naturaleza misma llora conmigo y perderme así en las notas tristes de la música que me evoca melancolía por aquellos que se me han ido. Se me agita el pecho cuando escucho la dolorosa armonía de las canciones que me acompañan, se me retuercen las tripas pensando brutalidades al compás de lo que mis oídos tragan. Me duele tanto, pero necesito perderme en la música que me embarga de nada más que tristeza, pues, es en la oscuridad de la tristeza declarada donde mi sanidad mental se mantiene resguardada. Ya una vez abracé la locura compleja y llana, ya una vez toqué ese fondo del que todos despavoridamente escapan, ya una vez me perdí en la miseria de mi taciturna naturaleza capricorniana...y no, ya no tengo fuerzas para sobrevivir si se me vuelve a ir la mirada. ¡Y cómo odio exponer mi debilidad al escarnio público! Sin embargo, no me queda ya más nada, sólo reconociendo esta pena infinita que ya me consume esta alma oxidada, podré salvarme de aquel amargo calvario de mi pasado. Y no es mera terquedad esta actitud mía, de querer evocar mis fantasmas para aullar mi dolor como lobo salvaje bajo una Luna de plata; no conozco otra manera de limpiar mi corazón de las astillas que lo desangran y lo atan, como losa de sepulcro frío lleno de misterio preso de hiedra amarga. Debo sollozar en silencio las notas que fluyen a mi alrededor, debo vaciar la miseria de mi interior; no quiero seguir siendo la pobre niñita olvidada que no se permite amar, no quiero seguir siendo la pobre niñita tonta que teme ser amada.
martes, 15 de marzo de 2011
Raíces desenterradas
La mente se obstina en encontrarle respuesta a eso que da vueltas una y otra vez en el flujo mental, eso que atormenta en cada cuota de misterio que aumenta con el dolor de la ausencia sumada a la pérdida...¿cómo volver a esta tierra, cuando se ha perdido lo único que nos mantenía en ella? Y se me va el tiempo en este cuestionamiento amargo como hiel, pues lo que me arraigaba a esta vida se me ha ido al universo, y desde allá brillará, iluminándome con su luz temblorosa desde esa distancia dolorosa que perturba mi tranquilidad ajena a esta realidad perpetuamente agitada. Y es que el dolor es tan grande que parece imposible demostrarlo o expresarlo con palabras ¿le hace justicia alguna a esta herida en mi pecho, compararla al ardor constante de mil Soles rojos y eternos? ¿se refleja acaso la pena vuelta a nacer con fuerza en mi pecho, si digo que es una imagen dantesca como mil perros negros y enfermos vomitando? En cada sinapsis se me ocurren palabras más dolorosas que la anterior, y me duele el alma sólo de pronunciar su cuerpo y saborear su significado. Siento la necesidad de extirpar esta amargura que me apaga y me mata, pero ¿cómo no morir en el intento de arrancarme esta pena odiosa de las propias venas azules que recorren mi piel más blanca y fría que nieve, de pura falta de perdón y olvido? Remordimientos que se clavan como cuchillos en el mismo aire que respiro, y trato de no ahogarme, pero se me perfora la vida misma al sentir que poco a poco ya no existo. Sé muy bien que mañana el Sol saldrá por el este, mas yo seguiré escondida en esta obscura cabaña que se hace cada vez más pequeña para contener a semejante bestia salvaje existente bajo mi tranquila apariencia, y todo por aguardar a esa Luna triste y soberbia que dirige la sonata que suena al ritmo de mis lágrimas y mis penas. Sonreiré en algún amanecer tímido de invierno, lo sé, pero para eso aún falta llorar lo contenido en este pecho virgen; solo, dolido y olvidado por mi tonta manera de cargar con mis penas.
jueves, 10 de marzo de 2011
De noche, las palabras suelen entremezclarse con los sentimientos
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| P.S.: Sí, sí, sí...tanta verborrea que vomita el alma. |
sábado, 15 de enero de 2011
Dejando ir...
"El tiempo pasa volando"... que frase más cliché, que frase más cierta. Los años, los meses, las semanas, los días, las horas, los minutos y los segundos; todos conspiran secretamente para hacernos presa de su caprichoso paso por esta tierra. A veces van, a veces vienen, siempre yendo en contra. Sin embargo, lo que es innegable es todo lo que guardan y recelan. Baúles antiquísimos que esconden secretos, sonrisas, lágrimas, bromas, penas, decepciones... tantas cosas que la existencia acumula a veces; demasiado peso para cargar a cuestas, demasiada pena para soportar en una sola vida. Y también caídas se dejan entrever en los recuerdos que a veces nadie recuerda o que nadie conoce. Y todo queda, pero a veces es por mera terquedad de nuestra parte... siempre reteniendo lo que hace mal, lo que duele. El pensamiento se retuerce, se hace ermitaño dentro de tanta confusión enmarañada... es imposible ver el Sol saliendo por el este, sólo vemos la Luna asomarse tan bella y tan fría por una ventana apenas abierta. El ser humano es de tierra, es de aire, es de fuego, es de agua... y así debemos fluir por las curvas del universo en que vivimos inmersos... fluir naturales, fluir eternos.
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